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Las propiedades del vino

El vino está considerado una de las bebidas más antiguas que se conoce, pues se data en más de 7000 años de antigüedad. En España se cree que se empezaron a cultivar uvas entre los años 3000 y 4000 a.C. Esta larga tradición vinícola ha llegado a posicionar a España como el país con mayor extensión cultivada del mundo, con una superficie de casi 1.200.000 hectáreas de viñedos. También es un importante factor contribuyente a la existencia de tradición vinícola en España el clima que es favorable al cultivo de la vid. Gracias a su diversa geografía, España cuenta con muchos tipos de uva que darán lugar a distintos y variados tipos de vino. Un claro ejemplo lo encontramos reflejado en el cultivo de Andalucía, dónde se plantan los viñedos a más de 650 metros, para poder adaptarse a las altas temperaturas que se registran en verano, que tendrían graves consecuencias para las uvas.

Además, el vino es uno de los elementos primordiales en la dieta mediterránea, pues se sabe que un consumo moderado del mismo durante las comidas puede garantizar una mayor longevidad y reducir posibles problemas cardiovasculares.

Cuando los españoles pensamos en vino, no sólo lo estamos entendiendo como el vino por sí solo, pensamos a la vez en el acto social al que acompaña, ya sea una inauguración, una fiesta, una comida entre amigos o familia,… que siempre se termina celebrando con un gran brindis.

LA D.O. LA MANCHA

Nuestras variedades de vino cuentan todas con denominación de origen La Mancha.

La Mancha, es una gran extensión de terreno llano, de tierra rojiza fruto de sedimentos miocénicos de estructura caliza y sin grandes alturas.

Sus temperaturas extremas son debidas a su clima continental que oscila entre los -15ºC en invierno y los 45ºC durante el verano.

La sequedad es otra de sus características más acusadas, ya que debido a su micro-clima impide la entrada de vientos húmedos, presentando una escasa pluviometría (300 a 400 mm anuales), por ello La Mancha es fundamentalmente un lugar de cultivo de secano.

Variedad de uva

La D.O La Mancha dispone de vinos elaborados con diferentes variedades de uva, entre las que destacan:

VARIEDADES UVA BLANCA

Sauvignon Blanc: Originaria del Valle del Loira. Variedad muy aromática y adaptada a los climas fríos, aunque también ofrece una aceptable adaptación a climas secos. En La Mancha se está produciendo un importante incremento de las plantaciones de esta variedad, considerando su gran aportación aromática. Su brotación es temprana y resistente a los fríos. Los racimos son cilíndricos de tamaño mediano, con uvas de color amarillo pajizo, su piel es suave y su zumo muy aromático.

Verdejo: Está considerada como una de las mejores variedades de nuestro país y da lugar a vinos muy aromáticos, con cuerpo, glicéricos y suaves. Destacan por su frescura, acidez y untuosidad, siendo muy persistentes y agradables en boca. En La Mancha, pese a que su introducción ha sido reciente, ha crecido de forma exponencial.

VARIEDADES UVA TINTA

Tempranillo: Es la principal de las uvas tintas en la D.O. La Mancha, siendo la de mayor prestigio por su calidad en el ámbito nacional. Es la variedad más utilizada en la Mancha, para elaborar vinos tintos con crianza, en sus versiones de monovarietal o en coupage con otras. Su producción es moderada, aunque de una altísima calidad.

Petit Verdot: Procedente de Burdeos, su porte es postrado y su rendimiento medio. Sus racimos son pequeños o medianos. Produce vinos con mucha intensidad de color, ricos en taninos y maduros, resultando muy aptos para la mezcla con vinos de otras variedades que aporten suavidad en pequeñas cantidades.

Variedad de vinos

La D.O La Mancha ofrece una extensa variedad de vinos, que pueden clasificarse según su período de elaboración en:

Vinos Jóvenes: deben ser consumidos en no más de nueve meses desde su elaboración. Se elaboran controlando su temperatura de fermentación para mantener mejor sus aromas. Han de consumirse preferentemente en el mismo año de su cosecha para aprovechar todo su potencial aromático.

Vinos Tradicionales: cuya vida natural es comparable a cualquier otro vino de crianza, aunque su conservación ha sido realizada en depósitos o en tinajas. En este apartado también se incluirían los vinos blancos naturalmente dulces.

Vinos Envejecidos en Barrica de Roble: su elaboración será igual a la de los vinos jóvenes o tradicionales, pero con una permanencia mínima en barrica de roble de 60 días.

Vinos de Crianza: con dos años de envejecimiento natural, de los cuales uno de ellos deberá ser en barrica y botella.

Vinos de Reserva: con una crianza mínima de doce meses en roble y veinticuatro meses en botella.

Vinos de Gran Reserva: con una crianza mínima de veinticuatro meses en roble y treinta y seis meses en botella.

Vinos de Aguja: que por su particular elaboración conservan una pequeña cantidad de anhídrido carbónico procedente de la fermentación de los azúcares.